RETRATOS CALLEJEROS

“LAS CHONIS”

Amplia es la fauna que se mueve y que respira en esta gran pecera de los dioses que es nuestra sociedad actual. Y lejos de comportarme como un pez más, o como dice un amigo mío como una ameba unicelular, voy a intentar cada semana dar un paso hacia un lado, o hacia arriba , según se mire,  para realizar un retrato de una figura que me interese o me llame la atención. Parar un poco el tiempo en este incesante devenir que es la vida, nuestra vida.

Mi pequeña primera reflexión es para analizar la llamada figura de “La Choni”.

Nos preguntamos qué es una “choni” y más o menos catalogarla, y creo que casi todos sabemos a qué me refiero o nos referimos, pero voy a intentar precisarla mediante alguna descripción, a la manera de un naturalista o un sociólogo.

Una choni, como el género del sustantivo indica, se circunscribe exclusivamente a un ser humano de sexo femenino.

Son mujeres generalmente jóvenes, entre los 16-25 años, de nivel cultural más bien bajo, en medio de ser una “bakala” discotequera y una ama de casa de baja estafa, más bien “guarrilla”.

A medio camino entre la niña que sigue saliendo con chicos “malotes” y haciendo uso de “pastillitas” de colores, y amas de casa que llevan como buenamente pueden, tras ver truncada su adolescencia por un “bombo” no deseado.

Suelen ser ayudadas en las labores de la casa por sus madres, pioneras del movimiento “chonista” y de sus características principales, a saber:

Cadenas grandes de oro, santorales diversos, “anillacos” y colgantes varios, todo dorado eso sí, y del bueno.

Suelen ser mujeres tetonas, y si no se han dejado ir mucho , de pechos generosos y de buen ver. Además gustan de ensalzar sus delanteras, no sólo por llevar ropa ajustada, que la llevan, sino por esa moda, aún no entendida por el que os escribe, de exhibir concienzudamente sus sujetadores y y ropa interior, que además se ve a mil Kilómetros de distancia… ¡¡ Incomprensible , verdad ¿?.

En cuanto a sus peinados y accesorios le son comunes y propios: Tupés lacados a la manera de un moño moderno, o de radical “rocker”, recogidos a cual más vulgar, a base de lápices o artilugios de lo más variopintos.

No nos olvidamos de las gafas de sol a la última moda, según el desarrollo de esta. Ahora tocan las gafas grandes a manera de pantalla de TV. De lo más horteras vamos.

Los zapatos de niña pequeña con abertura en el centro del pie, dejando al descubierto el empeine, decorado con colores variopintos , dignos de la señorita Pepis.

Vaqueros siempre ajustados, de esos que siempre los hombres dudamos cómo han conseguido ponérselos sin haber muerto en el intento.

Una buena “choni” se decora la cara a base de bien. Ungüentos variados, potingues, base de maquillaje, y bien de carmín y de rimel de ojos , a lo egipcio.

Digamos que las “chonis” son las pijas de los suburbios, mujeres horteras que se encuentran en la acera de enfrente.

Amantes de los anteriormente catalogados como “malotes”, otros personajes dignos de análisis, que quizá salgan a colación otra semana.

Dos fenotipos que son tal para cual, como el Yin y el Yang, como Tip y Coll, como Zipi y Zape. Uno se busca al otro como la cría  a la madre, esta frase me encanta, típica de Rodríguez de la Fuente.

Choni con malote y malote con “choni”.

No le gusta en general y casi diría con exclusividad un hombre culto, preparado, “ratones de biblioteca”. Más bien desde jóvenes , cuando ya empieza a despuntar su “chonismo” gusta de los chicos “malos”, traviesos, rebeldes, fanfarrones y que fuman con fruición desde corta edad y tienen pelos en los huevos en los primeros años de la pubertad.

Lo que los “esnob” catalogan ya como los “machos alfa”.

Ese chico que uno no sabe muy bien qué cualidad innata tiene pero que se lleva a las niñas de calle, cosa que en los primeros años de la adolescencia , jode bastante.

Las “chonis” suelen estar a la última en lo hortera, a poder ser, también , en la música. Fácilmente reconocible sus gustos por el “calorreo” y el “flamenqueo”, con ritmos discotequeros y hace poco tiempo del vulgar “perreo”.

Carabanchel, Usera, Vallecas,  la parte sur de Madrid, suelen ser sus barrios y sus “madrigueras” (pongan la voz de Rodríguez de la Fuente).

Podemos catalogarla pues en resumen como una auténtica tribu urbana aunque no muy mencionada como tal.

He de reconocer que algunas de ellas son verdaderamente guapas y bellas; vamos que están buenas, siempre y cuando perdieran de golpe ese armazón artificial que les rodea y que ya hemos mencionado, y también por qué no decirlo no abran mucho la boca.

Otro día más retratos sociales…..