Tren de ilusión, para, que yo me bajo.
Dame un billete de rabia,
que lo vaya masticando.

Caminos, puertas a ninguna parte,
Llaves inservibles de latas oxidadas,
Sendas de bagaje corto y transición,
Cándiles de velas casi acabadas.

Otoño disfrazado de invierno,
Oscuro y frío de horario procesado,
Vaho de caballo percherón,
Tras alimento ya rumiado.

Buitres y demonios hartos de esconderse,
Rumian su victoria,
Saboreando tiempos de caos,
Mientras la verdad ya no existe.

 Aguacero de lluvia,
la cabeza bajo el pecho,
sin esperar que escampe,
pero acodado como una roca.

Soldado español, perdido de época,
Barrendero selecto de mierda amontonada.
El tiempo vestido de vieja desdentada,
Que ríe mientras tira su arena al suelo,
Que antes corría a recoger.

Paso seguro, silencio rodeado,
Coraza de hierro no ayuda a lo andado.
Ambiente pegajoso como en los tercios
Olvidados, de Aguirre y Cristo Rey,
Y el sueño de un Dorado.

Tren, párate, esta vía se ha acabado,
Dame billete para que baje,
Que llegaré donde sea, que la rabia voy rumiando,
Y prefiero masticarla, que viajar de convidado.

Oscuro otoño de 2015- Boni