LA CRISIS EN ESPAÑA y EN EL MUNDO

Cerrando casi ya el año 2016, la crisis en España no conoce el fondo, por mucho que nos quieran presentar lo contrario: Unos porque dicen haberla atajado (PP), otros porque no saben ni qué pie calzan (PSOE), otros porque parece un partido hecho a la medida, de “casting”, pero seguramente no preparados para gobernar un país (Ciudadanos) y otros que simplemente son felices “poniendo petardos” y “jodiendo la marrana” (Podemos).

No me quiero extender desarrollando el papel de cada uno de los partidos (diferentes colores, o collares, mismo perro), porque en realidad, ninguno de ellos pueden mejorar la situación en la que estamos y estaremos. Simplemente unos pueden enterrar al muerto , antes que los otros.

Siento pintar más negro sobre blanco del que ya hay, desde fundamentalmente el año 2007, aunque ya se estaba incubando.

El gran problema es que somos un actor que trabaja en una obra que se llama “Nuevo Orden Mundial” , que orquestan las grandes fortunas y poderes fácticos de este planeta, y que tenemos el papel de un actor malo. No de malvado, sino malo.
 No es que sea nuevo el orden, es uno de tantos, pero una vuelta de tuerca muy potente.

Teníamos buenas cartas- ayudas, subvenciones europeas al desarrollo- y qué es lo que hemos hecho: gastarlas en gilipolleces y quedándoselas cinco manos. Esto requeriría un estudio más pormenorizado que no haré ahora.

Somos un actor que debemos que trabajar en un mismo juego, para todos, el de conformar un nuevo orden mundial, en el que ocuparemos un mismo papel: subyugado y además muy secundario.

Todos los movimientos superiores de la Unión Europea y de la OTAN, y el resto de poderes fácticos están orientados a que todos los países vayan a la mismo, es decir, al poder de muy pocos y la pobreza de muchos más. Y que lo sepa  la gente, por si no lo sabe, ni lo arregla PP, ni PSOE, ni Ciudadanos , ni mucho menos Podemos, que te entierra antes de tiempo.

Salirse de la obra marcada es imposible, hasta ahí todos llegamos, pero , por lo menos, intentemos jugar en los puestos de cabeza y no de cola. Para ello debemos de acabar con el estado de las autonomías, plantear el problema fundamental, que es el expuesto, y unos políticos que representen el liderazgo.

Somos un país sin desarrollo industrial, ni estructura productiva diversificada, somos una empresa de servicios, con cada vez menos servicios, y los que tenemos, nos los queremos quitar

 

 

 

Hemos pasado de una deuda pública del 35,5% en el año 2007, hasta el 101% del PIB, en el segundo trimestre de este año 2016 y subiendo: agujeros financieros, ayudas comunitarias sin retorno, intereses bonos de deuda, problemas estructurales de España, etc.

¿Esto que quiere decir? Que todo lo que producimos es para pagar deuda, lo que supondría la paralización del país. Para que esto no se produzca se emiten bonos de deuda que aumenta cada vez más esa deuda.

¿Qué quiere decir esto?, pues que antes o después, o se producen millones de puestos de trabajo o colapsará el país, antes de que el país colapse, pasarán dos cosas:

O colapsa Europa entera (menos Gran Bretaña, que tienen patente de corso) o se produce la nueva Guerra Mundial "el "reset "de todos los sistemas, para empezar de ¿"cero"?

 ¡Me llamarán agorero y conspiranoico...Ojalá me equivoque mil millones de veces!

No soy gafe, es la puta realidad.

Solución: Primero , aunque duela, ser conscientes de la situación global, no la particular:
 Ningún partido es la solución.
La solución es o nos dejamos de separaciones estúpidas y unimos nuestras fuerzas con un líder o líderes comunes (cosa que las élites no van a dejar hacer) o huimos como las ratas, antes de que el barco se hunda

Este pequeño texto explicativo tiene múltiples indicaciones y desarrollos profundos, pero no merece extenderse mucho más en esto. El que quiera conocer más, que me contacte.

Siento haber pintado de negro, este viernes 4 de noviembre de 2016, pero soy del pensamiento de “quien avisa , no es traidor”. Todos, menos muy pocos, somos meros títeres del sistema, pero, al menos saber a qué jugamos, aunque , seguramente, es mejor vivir en la ignorancia más supina.