CRÓNICAS CINEMATOGRÁFICAS- 2014

En las últimas semanas, he visto algunos de los grandes estrenos venidos de Hollywood., la llamada “La Meca del Cine”.

Todos sabemos que no tienen por qué ser las mejores películas, pueden ser filmes de bajo presupuesto y ser, a la postre, las que tienen “más jugo”, pero lo que sí está claro es que las grandes super-producciones, por lo menos, se le suponen un mínimo, y un mucho de espectacularidad.

Llevo constatando desde hace unos años, "unos bastantes",  una falta de creatividad, originalidad, y de consistencia en los guiones norteamericanos bastante alarmante, y estas últimas que he visto, no vienen nada más que a refrendarlo y reflejar el estado paupérrimo de los libretos.

A saber:
“Drácula: La Leyenda jamás contada”, “Interstellar”,  “Sinsajo” y “Exodus” (2014)

Todas cuentan con un “marketing” y una promoción brutal. En esto, las “maior” (es decir todo), son las mejores, y eso no creo que cambien, porque cuentan con una industria de publicidad espectacular, pero lo dicho, en cuanto a las historias dejan mucho que desear.

Uno que ya ha visto muchas películas en su vida, y muchas más debería haber visto, se da cuenta de que le falta algo, le falta alma.

Todas tienen una manufactura impecable (menos “Sinsajo”, que no hay donde meterle mano), cuentan con unos efectos especiales brutales, vestuario, sonido, fotografía, impresionantes, pero les falta lo esencial. El alma

Es como esas personas que las ves desde la distancia y son impecables, puro marketing, puro producto de gimnasio, que tiene su valía, por supuesto, pero que al tratarles de cerca no te llenan en nada. No les sacas de “sota, caballo y rey”. Según entras, te vas del cine, incluso con cara de , “pues bueno”.

Pues esa sensación es la que sacas de todas estas películas, unas en mayor o en menor grado.

 


Las películas que venían antes de Hollywood te contaban una historia, te embalaban el mensaje o los mensajes con miles de papeles enrollados, a veces, liados en muchas madejas, muchas caras de un mismo prisma. Ahora son demasiado lineales, demasiado simples.
Debe ser un reflejo de la crisis general mundial, que también influye en la cultura norteamericana.

Los que ya tenemos unos años, jode, pero menos que supongo que a la juventud. Te das cuenta de que la mayoría de los filmes son como rápidas hamburguesas de “fast-food”

Desde luego, a muchos de ellos, de treinta años para abajo, les aconsejaría que se vieran otras épocas de cine, o no mucho más allá, de los años 80, más que las películas de los últimos años, y verán de qué les hablo.

Es como cuando les cuento a los más jóvenes, lo que era “la movida madrileña”. En la actualidad, desgraciadamente, es un mera caricatura de lo que era una buena fiesta, sin que te engañaran con garrafonazo y música empalagosa.

Pienso sinceramente que todo no es una simple coincidencia. Considero que es un plan general cultural de “no formar” a la gente, y con ello a la más joven. Es decir, ofrecer carnaza, mucho “bloof” pero nada de chicha, de esencia, y cuantos más caigan en esta red, mucho mejor.

El que más me está jodiendo en esto es Ridley Scott. Sus dos últimas películas me han defraudado un tanto. Está a años luz de muchos otros directores, pero sus películas no tienen nada que ver en calidad a otras primeras suyas como. “Alien: El Octavo pasajero”, “Blade Runner” o “Black Rain”, o incluso , “Black Hawk, derribado”. ¡¡Una auténtica pena!!. A ver si vemos de nuevo su resurrección final, porque ya tiene unos años.

En resumen, uno no se arrepiente de verlas, porque constata los movimientos ideológicos actuales y el nivel de efectos especiales, pero nada más. Así que a rebuscar en filmografías más antiguas. Por ahora.