Mis pensamientos sobre la tauromaquia y el toro bravo.

Desde que tengo uso de razón, conocí al toro bravo. Para mí, el animal más bello y genuino de la naturaleza. Por su estética, por su fuerza, por su bravura, por lo que me transmite, por todo. Para mí no hay animal más bello. Hay muchos más, pero este está por encima del resto.

Tengo la suerte de ser español para haberlo conocido directamente, “in situ” , hay mucha gente del mundo que sólo lo puede conocer por televisión, o por internet.

Y una vez que conoces al animal, conoces la tauromaquia. Está íntimamente relacionado.

Desde hace unos años, la gente más joven (no todos), influenciados por una hipocresía anglosajona,  promueve una corriente de protección hacia este animal, asunto que me parece genial, puesto que yo amo a este animal. En principio, sus ideas y mis ideas no tendrían que estar en contradicción, pero realmente, así es.

¿ Por qué ?

Pretenden abolir la tauromaquia porque lo consideran un maltrato al animal.

Esto me hace reflexionar y pienso. Bien, es cierto lo matan, lo pican, lo banderillean…. Y lo torean (hasta este verbo tiene una connotación despectiva). De ahí se dice, "torear a alguien".

Yo que amo a este animal se supone que no debería gustarme este hecho. Pues bien, esto me hace continuar con mis reflexiones.

Antes de pensar que este animal sufre, y como lo amo, pienso, no me gustaría que desapareciera, ¿cómo podemos hacer para que esto pase?

Suponiendo que desaparece la tauromaquia, es decir, el hecho de matar al animal, se supone que ese animal debe vivir hasta su vejez y morir naturalmente, para que esto ocurra, el toro debe vivir "apaciblemente" en el campo, en libertad. Esto es imposible, aunque los antitaurinos no lo quieran ver, no es un simple hevíboro, en su sangre corre la bravura, y en libertad absoluta atacaría al humano que se acercara a sus dominios. Es un animal posesivo, dominante. No es pastueño.

Partiendo de esta premisa, el toro bravo debe estar encerrado

Si está encerrado, alguien debe dedicarse a su cuidado. El estado se supone que debe dedicar dinero y personal para ello para que este animal no desaparezca. Es decir, más o menos, como un zoo, un poco más grande. No se puede meter a un toro bravo en una jaula.

Es decir, dejaríamos unos cuantos toros bravos a modo de reliquia, de reminiscencia, o incluso,  camino de su posible desaparición, a expensas de los gustos de la plebe.

En fin, ese animal que tanto amo, lo vería pastar cual vaca de leche o toro para hacer carne, porque guste o no, se come.

Sinceramente, así no quiero ver al toro bravo. Prefiero verlo en una dehesa grande, extensa, en su medio natural, con majestuosidad, con fuerza, y como símbolo de una tierra.

 

 

Es por tanto, para mí, necesaria la tauromaquia, el culto al toro, para que este perviva en su máximo esplendor.

Pues bien, es posible el reformar la tauromaquia para que el defensor del toro bravo estuviera en armonía con el resto de seres humanos?. Desde luego, está abocado a ser reformada la puya de picar, al menos, de la manera tan bullanguera en la que está concebida. Debe buscarse la manera de hacerle el menor daño posible, y no aproveche el torero de turno, esta suerte para dejar inválido al toro y no pueda luchar.

Picar para que el toro pierda su fuerza, pero no que se le destroce, incluso para el bien de la tauromaquia. Para mí, la suerte de matar no debe ser prohibida, ni la del toreo.

El hecho de que un torero demuestre su destreza y valor a escasos centímetros de ese toro bravo, más que degeneración, considero que es un arte, una obra, que reúne técnica, inspiración y además valor:  el dominar, parar un toro bravo, es un hecho inaudito y digno de elogio, mucho más que matarlo fríamente en un matadero para el uso de su carne.

Toda persona debería ponerse delante de un becerro o de una vaca brava para que vea lo difícil que es y las sensaciones que te da. Un tú a tú. La razón y la fuerza, el valor y y la bravura.

Así pues antepongo el toro bravo, y para que exista el toro bravo tal cual lo conocemos, debe existir la tauromaquia, el arte de la lucha entre el hombre y el toro.

Debemos tener en cuenta, las connotaciones religiosas que tiene el animal y su dominio. El toro ha sido considerado un dios, pagano, pero un dios.
 Mi artículo sobre este tema.

 Un mito. Hombre y toro, toro y hombre.

Considero que la gente que pretende la defensa del toro bravo y que cree que es un  ser pacífico, creo que considera erróneamente que se trata de un mero ser herbívoro, y que si no se le torea, no te ataca.

Eso es totalmente incierto. Invito a cualquier persona a que intente darles de comer o cuidarles como a un perro y te puedes llevar un buen susto. No se le puede dejar vivir en libertad, y si desde luego, estas personas consideran mucho más lícito que desaparezcan antes de que se les maltrate, poco amor le tienen.

Un animal supongo que es más feliz, ¡cuanto más libre es!. ¿Es quizá más feliz un animal que castramos o le tenemos viviendo en un piso de 50 metros cuadrados?. No creo.

El animal como tal para ser “feliz”, concepto humano, debe vivir en libertad.¡Libertémoslos a todos, pues!.
Por lo tanto, es totalmente una falacia.

Además, hay un asunto que hace que insista en esta defensa de pensamientos con aún más ahínco. Yo, respeto la forma de pensar de las otras personas, mientras que a mi me tratan de asesino, y juro y perjuro que no lo soy.

Esto hace que mis pensamientos, que son totalmente razonados y desde la más limpia transparencia, se hagan aún más fuertes y convincentes, puesto que las otras personas, simplemente me ordenan, me insultan, sin ningún ánimo de razonamiento, que tanto pregonan.