A parte de esto, destacaría las actuaciones fundamentalmente de Michael Fassbender, en el papel de David, el robot primigenio de Bishop. Además de que tiene un papel fundamental en la película, su actuación es excelente.

Destacaría también la actuación de la protagonista, Noomie Rapace, pero si me dan a elegir prefiero a la Ripley interpretada por Segourney Weaver.

Pero repetimos, las actuaciones muchas veces, vienen refrendadas por el excelente guión que les precede.

Hay algunos críticos que ensalzan la actuación de Charlize Theron. Yo no lo creo, no porque la actriz esté mal, sino porque es un personaje al que no se le sacó todo lo que podía llevar dentro, en cuanto al guión, y al ser tan "plano", no creo que sea ensalzada por la actriz.

Eso sí, la belleza de Theron es brutal.  A veces, su belleza eclipsa su buen hacer. Su traje ajustado negro es de quitar el hipo.

Aparte de la fuerza visual y de efectos de la película, hay alguna secuencia que puede llegar al nivel de maestría de “Alien: El octavo pasajero”. Seguramente cuando las veáis, sabréis a cual o cuales me refiero.

Me quedo con que es una buena película, una muy buena película, pero no excelente, y me quedo con la idea de que es el inicio de una segunda parte, más redonda, más acabada, pues está claro que quedan muchos flecos de cara a una segunda entrega.

Ya se sabe que los críticos son muy duros, a veces en exceso, y yo no me considero un crítico profesional, ni lo quiero ser, y me parece una gran película, pero, sí que es verdad que lejos de la maestría de este gran director británico. No tanto por su factura , sino por el flojo guión.
 

Desde luego, el 3D y esta calidad visual y de efectos es el futuro del cine en pantalla gigante, y de que la gente siga acudiendo a una sala de exhibición, si no habrá que firmar su defunción.

Sólo por esto, demos las gracias a este gran maestro que es Ridley Scott.

Por cierto, una triste noticia, relacionada con este director. El mismo día, 19 de agosto, que acudimos a ver la película, se suicidaba su hermano , el también director Tony Scott. Al parecer, padecía un tumor cereblar incurable, lo que le empujó a tomar esta decisión. Son varias sus películas, aunque quizá la más conocida es la que hizo famoso a Tom Cruise en “Top Gun” (1986). DEP.